El control político como herramienta de verificación en terreno y continuidad del proyecto ciudadano.
INFORMACIÓN GENERAL
El 1 de enero de 2024 me posesioné como concejal de Bogotá después de obtener la segunda votación en la elección a la Alcaldía y acceder a la curul a través del Estatuto de la Oposición. Desde el primer día me declaré en oposición y participé en las comisiones de Gobierno y Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial.
Llegar al Concejo fue un enorme reto y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Venía de un camino ciudadano, sin trayectoria política tradicional, sin padrinazgos ni jefes políticos. Por eso, desde el comienzo tuve claro que nuestra tarea debía ser hacer oposición con independencia, argumentos y evidencia, poniendo siempre a Bogotá y a sus habitantes por encima de la polarización.
Decidimos llevar al Concejo la misma metodología que habíamos construido durante la campaña: escuchar antes de decidir. Continuamos con Oviedo Para Oreja y realizamos 20 jornadas, una en cada localidad de Bogotá. A esto sumamos la Casa de la Escucha, los Charladitos con Oviedo, los Diálogos con la Ciudadanía y el Preguntódromo. Estos cinco espacios conformaron nuestro Ecosistema de Escucha Ciudadana, una manera de mantenernos en la calle, conversar con los bogotanos y ponerle Cabeza y Corazón a Bogotá.
Durante esos 16 meses llevamos esa escucha al ejercicio del control político. Citamos y participamos en debates sobre espacio público, movilidad, seguridad, salud mental, inclusión, informalidad, productividad, migración, discapacidad, obras públicas, gestión local y gobernanza, entre otros asuntos.
Entre los debates que más recuerdo están los relacionados con el Plan Distrital de Desarrollo, la reglamentación del POT, el Fondo de Estabilización Tarifaria, la salud mental, la migración y la gestión de las obras públicas. Nuestra intención no fue simplemente señalar problemas, sino utilizar la información y la evidencia para cuestionar decisiones, exigir respuestas y plantear alternativas.
También presentamos 12 proyectos de acuerdo, de los cuales 3 fueron sancionados como Acuerdos Distritales: la adecuada aplicación del comparendo D12 a conductores de plataformas, la protección y garantía de derechos de estudiantes con discapacidad y el manejo adecuado de excrementos de caninos en el espacio público.
Durante nuestra gestión realizamos 24 debates de control político, presentamos 156 declaraciones sobre asuntos relacionados principalmente con seguridad, movilidad, inclusión, informalidad, espacio público y gobernanza local; llevamos Oviedo Para Oreja a las 20 localidades, realizamos 9 Preguntódromos y atendimos a 325 personas en nuestras jornadas de atención ciudadana.
Ese trabajo también recibió un reconocimiento que me llenó de orgullo: fui escogido como el mejor concejal de Bogotá, un reconocimiento que recibí no como un logro individual, sino como una valoración al trabajo de todo un equipo que decidió hacer política de una manera diferente, con disciplina, evidencia y escucha.
2025: el cierre de nuestra etapa en el Concejo
El 29 de mayo de 2025, la plenaria del Concejo de Bogotá aceptó mi renuncia a la corporación, cerrando una etapa de 16 meses de trabajo.
Antes de salir, dejamos informes de rendición de cuentas de nuestra gestión y los resultados de un ejercicio de oposición que intentó mantener una premisa sencilla: más acción y menos ideología.
Me voy del Concejo profundamente agradecido por la confianza que recibí de los bogotanos. También me voy con la certeza de que sí es posible hacer política de una manera diferente.
Hacer oposición constructiva muchas veces fue como hablarle a una pared. Pero decidimos no convertirla en un muro de las lamentaciones. Hicimos grafitis, que algún día verán: señalamos los errores, mostramos la evidencia y propusimos formas de corregirlos.
Eso seguramente incomodó a la Administración Distrital. Pero esa era precisamente nuestra tarea: hacer control, representar a los ciudadanos y defender el interés de Bogotá.
Mi paso por el Concejo me dejó una convicción todavía más fuerte: la política puede hacerse con independencia, rigor, escucha y cercanía; sin padrinos, sin jefes y sin renunciar a las convicciones.
DOCUMENTO OFICIAL
INFORME DE OPOSICIÓN
Documento programático de la candidatura a la Alcaldía de Bogotá.
Estado de las obras de infraestructura de la ciudad: $58,5 billones comprometidos y retrasos sin avances claros en la Troncal de la 68, la Troncal de la Calle 13 y la extensión de TransMilenio a Soacha.
Más de $113 mil millones de la Alcaldía en contratos de operadores logísticos, pauta publicitaria y rendición de cuentas, con una exigencia de transparencia sobre ese gasto.
Solo el 68% de las cámaras de videovigilancia está funcionando y apenas el 23% cubre el área urbana; las cámaras de los buses no sirven en tiempo real.
¿Está siendo la salud mental una prioridad para Bogotá? Hay cifras y diagnósticos, pero siguen faltando respuestas en los territorios y para las personas más vulnerables.
En 32 años no se sabe si el suelo de Bogotá ha tenido deterioro ambiental; sin coordinación institucional no hay sostenibilidad, y el POT no puede eludir esa responsabilidad.
Focalización de la política social: Integración Social reparte 40 servicios sin Sisbén, sin claridad y sin pedagogía, teniendo las herramientas para hacerlo mejor.